El papel de los movimientos sociales en el rechazo al TTIP

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La puesta en marcha de la campaña contra las negociaciones del TTIP, el CETA y el TISA ha significado la mayor movilización popular en el Estado español desde los tiempos del NO a la Guerra.

Cuando en febrero de 2014 tuvo lugar en Madrid una primera reunión a la que se invitó a participar a las principales organizaciones de la sociedad civil y grupos ciudadanos, con el fin de debatir sobre las implicaciones que tendría el TTIP de llegar a ser aprobado, nadie se imaginaba que este acto significaría el pistoletazo de salida para la creación de un movimiento ciudadano que iba a extenderse como una mancha de aceite a lo largo y ancho de todo territorio del Reino de España.

Integrada hoy en día por cientos de organizaciones de la sociedad civil y grupos de la más diversa índole, la Campaña NO al TTIP es un ejemplo de convergencia en la acción de colectivos que normalmente no conectan entre sí, al estar su actividad cotidiana dirigida hacia objetivos muy dispares.TTIPNOportattacBASE.psd

El TTIP es un proyecto de acuerdo muy amplio entre EEUU y la UE, cuyo objetivo principal es eliminar las barreras que desde el punto de vista de las grandes empresas transnacionales impiden o dificultan el comercio y la inversión. Esto significa que toca todos los aspectos de la vida de las personas, desde su posición como consumidoras o trabajadoras hasta su derecho a disfrutar de un medioambiente saludable, tener acceso a la cultura, a la educación y a la salud de forma universal y gratuita, proteger su privacidad, etc.

Pero fundamentalmente, las propuestas contenidas en este tratado, al igual que las de sus dos hermanos, el CETA y el TISA, atentan directamente, a través del Mecanismo de Solución de Conflictos inversor-Estado y el Consejo de Cooperación Reguladora, contra la capacidad de los gobiernos elegidos para legislar en beneficio de la ciudadanía, a la que supuestamente están sometidos. Es decir, contra la esencia misma de la democracia.

Y es éste precisamente el núcleo alrededor del cual gira toda la actividad de la Campaña. El ataque a la democracia se ha convertido en el elemento aglutinador de la misma. Es el engrudo que permite que gentes con serias discrepancias en el modo de entender el sindicalismo, la política o el activismo social, se unan y se sientan cómodas en un movimiento de movimientos que tiene muy claro cuál es su meta final: paralizar las negociaciones del TTIP en primer término y, si esto no fuera posible, evitar su ratificación y puesta en funcionamiento.

Para alcanzar dicha meta, la Campaña se ha dotado, por una parte, de una serie de recursos, tales como webs, listas de distribución de correo, Facebook, Twitter, materiales de información en diferentes formatos (papel, vídeo, audio, presentaciones Power Point) reunidos en un centro virtual de documentación, etc.

2-web-ttip-1-getty-v2Por otra parte, la Campaña ha montado una estructura organizativa que le permite, al tiempo que mantiene la libertad de los diferentes nodos para actuar autónomamente, una coordinación de los ejes principales de activismo que lleven a facilitar la intervención y maximizar la proyección social y mediática de las acciones a realizar, así como proporcionar fluidez informativa entre sus miembros. Esto se concreta en grupos de trabajo estatales (comunicación, traducción, internaciona vl, mociones municipales, incidencia política, pymes…), reuniones virtuales, encuentros presenciales, etc.

Para medir el éxito o fracaso de la Campaña, tendremos que analizar en primer lugar el éxito o fracaso de sus objetivos intermedios, que no son otros que la labor de lobby sobre los responsables políticos para sumarlos al rechazo al TTIP, el CETA y el TISA, aumentar el conocimiento entre la ciudadanía de lo que se cuece en las negociaciones de estos tratados y lo que significaría su entrada en vigor, y conseguir atraer al mayor número de sectores sociales a sus filas.

En este sentido, se puede decir que la labor a lo largo de los dos últimos años ha sido ingente, y los resultados más que apreciables. He aquí un somero resumen de la actividad desarrollada en este tiempo:

  • Organización de días de acción europeos y globales.
  • Recogida de firmas de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE).
  • Preparación de respuestas online a la consulta de la Comisión Europea sobre el ISDS.
  • Organización de seminarios, conferencias, charlas, mesas redondas, sesiones de formación de formadores, etc.
  • Traducción de documentos, artículos en prensa, entrevistas.
  • Representación de obras de teatro, pintada de murales, proyección de documentales y otros actos culturales.
  • Manifestaciones, concentraciones, ocupaciones, performances…
  • Participación en los encuentros de la campaña europea Stop TTIP, en actos organizados en el Parlamento Europeo y en las reuniones de Alter Summit dedicadas a este tema.
  • Colaboración en la preparación de la Universidad de Movimientos Sociales de París, en donde los debates sobre el TTIP, el CETA y el TISA tuvieron un papel relevante.
  • Interpelación a los candidatos y las candidatas al Parlamento Europeo y al Congreso de los Diputados sobre su posición en relación con el TTIP y el CETA.
  • Contactos con los partidos políticos para proponer mociones de “zona libre del TTIP” en ayuntamientos, parlamentos autonómicos y diputaciones (más de cien actualmente).

Al igual que ha ocurrido en otras ocasiones en las que la acción ciudadana organizada ha conseguido tumbar iniciativas igualmente nefastas -AMI, ACTA, privatización del agua, patentes de software-, la Campaña NO al TTIP vencerá. Esto lo saben los grandes poderes económicos y políticos. Por eso tienen tanto miedo.

Alberto Martínez Sánchez – Campaña No al TTIP

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